EN ESTE PAÍS DE DIOS LOS CARGOS PÚBLICOS GENERALMENTE son ocupados por cuates del presidente, el gobernador o del alcalde en turno y no por los méritos que pueda tener un individuo. Algunos nombramientos son por encargo y para no ir muy lejos, a principios de este sexenio Miguel Ángel Yunes Linares fue nombrado (gracias a los buenos oficios de la maestra Elba Esther Gordillo), director General del ISSSTE y dime lector, ¿qué sabe el señor de medicina?
Aunque en este caso está plenamente comprobado que Miguel Ángel estudió en una universidad y se tituló. Que ocupara una dependencia diametralmente opuesta a lo que es su profesión eso es parte del show. Pero la bronca es con aquellos que se ostentan como licenciados, doctores o maestros sin serlo y ocupan un cargo donde mangonean a auténticos licenciados, doctores o maestros.
En el sexenio de Miguel Alemán varios de sus colaboradores se graduaron muy sospechosamente en la Universidad de San Luis Potosí, pero siguieron rebuznando exactamente igual que antes de cursar sus presuntos estudios superiores.
Conozco a un sujeto que una noche durmió como el redomado asno que es y se despertó como Contador Público Titulado, egresado por supuesto de esa universidad, y durante casi todo el sexenio alemanista estuvo como director de una importante oficina de gobierno donde daba órdenes a auténticos profesionistas, muchos de ellos con maestría.
Feliz, el tipo mandó a hacer unas tarjetas de presentación con las iniciales CPT que la raza, en lugar de identificar como Contador Público Titulado, bautizó como Corrupto, Pendejo y Timorato.
Por cierto, este sujeto no era amigo del gobernador y ni falta que le hizo, sino compadre de un amigo de Miguel Alemán.
Un caso muy sonado fue el de Fausto Alzati Araiza que fue despedido como Secretario de Educación Pública en el sexenio de Ernesto Zedillo, cuando se descubrió que el título que ostentaba como Doctor en Economía por la Universidad de Harvard, era más chafa que las encuestas que decían que Ernesto Cordero le ganaría a Chepina.
Fausto era súper cuate de Zedillo pero eso de nada valió. Al aceptarle la renuncia y en privado el Presidente le espetó: “Me engañaste” y ahí terminó hasta la amistad.
Y como estos casos los hay por decenas.
Por eso no entiendo el pancho que están armando en la SEV al descubrirse que Daniel Lugo Carrasco, director General de Bachillerato de la Secretaría de Educación de Veracruz, no ha terminado ni el bachillerato.
En otro país esto sería motivo de un escándalo de proporciones mayúsculas donde el Ministro de Educación ya estaría presentando su renuncia, pero aquí no va a pasar nada, Lugo Carrasco se irá una temporadita a la banca y más adelante seguirá mamando del presupuesto en otra dependencia.
Y ni hablar de que Adolfo Mota presente su renuncia por esa pinche minucia. Por Dios hombre, eso que lo hagan en países atrasados del Primer Mundo.
De acuerdo con sondeos especializados, en donde más se da este tipo de chanchullos es en el magisterio. Se calcula que más de una tercera parte de los maestros que se dicen serlo, son chafas y piratas sin título académico. Es decir, transas de la educación; buenos para la grilla y el borlote, pero ignorantes hasta del abecedario.
Reitero, por eso me extraña la sorpresa por casos como el de Lugo Carrasco. Aunque no deja de ser indigno que ahora que el bachillerato será obligatorio, el titular de esa área en Veracruz no lo haya terminado. Acaso ni lo empezó.
El día que se investigue con fe cuántos son los auténticos maestros que hay en el país, a más de uno se le va a escapar una flatulencia nomás del puro espanto. |