¡Las manos limpias
no se lavan!

¡EL PODER ES, HASTA AHORA, UN NO SÉ QUÉ, QUE TODO LO CAMBIA, LO JUSTIFICA Y LO consume!.
Mucho de eso que es conlleva diferentes connotaciones y acciones diversas que tienen que ver con la cultura de un pueblo, la historia de ese pueblo y el proyecto de vida de ese pueblo. Por eso se nos engaña, por lo que hemos sido y somos como sociedad.
Toda organización política debe tener por ley, declaración de principios y programa de acción, esos instrumentos son el espíritu de lo que siendo gobierno, se espera que hagan o dejen de hacer.
Visto así, no debieramos olvidar lo que fue la campaña del PAN en el 2006 y lo que es ahora como gobierno en el 2012.
En aquel momento se pretendía justificar olvidando lo que era el sexenio perdido de Vicente Fox, que en la trivialidad y el empoderamiento de Martha Sagún, se nos fue parte de la vida sin penas ni glorias, y aun así, se hizo todo lo que se pudo para evitar que las elecciones fueran equitativas y democráticas. El caso era conservar el poder y ese objetivo se cumplió un tanto por las malas campañas del PRI y otro tanto por la soberbia de López Obrador, lo que permitió que Calderón ganara la Presidencia.
¡En ese entonces eran las manos limpias su mejor eslogan para conquistar el voto!
Ahora, a más de cinco años de gobierno sorprende el descubrimiento que hizo la Auditoria Superior de la Federación al analizar la cuenta pública 2010, ¡corrupción y mucha corrupción!, o sea, no hay manos limpias ni se fue congruente con los principios de un partido que se basó en eso para ganar en su primera experiencia y que a dos sexenios vemos que fue falacia.
Engañar es una de esas cosas que tiene el poder, ser distintos en un momento con relación a otro, es parte de la idiosincrasia de su ejercicio y sin embargo, también exige o debiera de exigirsele un poco de ética cumplidora y ante tanta desfachatez, bien valdría la pena comenzar por cambiar las leyes electorales y hacerlas congruentes con las realidades de un gobierno que prometió y no cumplió.
¡No basta con querer ser, después ser y por último, no hacer! Las leyes electorales también deben proteger el post-voto. Partido que no cumple lo que ofrece en la campaña, partido que no participa en la siguiente contienda.
Algo hay que hacer para protegernos del no sé qué que tiene el poder, pero los ciudadanos no tenemos por qué ser los perdedores.
¡Ya no más engaños, Josefina tendrá que asumir el costo de las pifias!

Publicado en el Número 128, VERANEWS febrero 19 de 2012
valente.guerrero@yahoo.com.mx