“Por un ser humano incompleto, consciente de su incomplitud” (sic).
Lema de la Universidad de San Luis
ACABABA DE EMPEZAR EL TERCER MILENIO DE ESTA ERA Y UN SERVIDOR AÚN no tenía sus estudios concluidos. Ya trabajaba en el servicio público y apenas presumía una copia de mi certificado de preparatoria con un promedio de 6.8 y una constancia de estudios de la Escuela de Escritores de la SOGEM donde me tuvieron becado. Por esos años un compañero de estudios de mi hermano, trabajador del magisterio, me ofreció una licenciatura en la Universidad de San Luis Potosí. Fácil, sólo tenía que aflojar 20 000 pesos y entregar unos documentos y en su momento unas fotografías para el certificado. La idea no me desagradó en un primer momento, si he de ser sincero se me hizo hasta barato. No tenía idea ni me importaba donde estuviera esa universidad, pero ser llamado licenciado por 20 000 pesos y poder con ello crecer en la función pública, me parecía una buena inversión.
Pero mi familia es de raigambre religiosa. Cada semana leíamos tres capítulos de la Biblia, asistíamos al servicio religioso los domingos y todavía entre semana ocupábamos unas horas para enseñarle la Palabra al prójimo. Poco a poco la idea me fue pareciendo sucia, tramposa, obscena. Por eso, a pesar de haber dado un adelanto, decidí no hacer el trámite y esperé unos años más para culminar mi carrera en la Universidad Veracruzana, en la Facultad de Letras. La experiencia vivida, el conocimiento adquirido, el entusiasmo que se me despertó por aprender, fue una gran recompensa por haber actuado con honestidad; sólo mis clases del Quijote con la maestra Mercedes Lozano hubieran merecido la pena.
Pero otros no fueron tan escrupulosos. En el gobierno de Miguel Alemán muchos fueron los funcionarios que, de repente, aparecieron con un título de la Universidad de San Luis Potosí; no se debe confundir con la emérita Universidad Autónoma de San Luis Potosí, que ya tiene más de 80 años de actividades. Y es que la que se hace llamar Universidad de San Luis, en realidad es la Universidad Abierta, pero como las oficinas están en San Luis Potosí se arrogan ese nombre para originar confusión.
Algunos que la defienden dicen: “Igual es patito, pero tiene registro oficial y eso la hace legal”, puede que tengan razón, pero esta universidad ha sido tan cuestionada que en el Distrito Federal los estudios de este plantel no tienen validez.
El Diario de Xalapa, que entonces dirigía mi amiga Sonia García, sacó un reportaje sobre esta Universidad y con el reportaje fotos de las instalaciones. Recuerdo bien una foto. La universidad se limitaba a unas pequeñas oficinas con entrada de patio de vecindad y junto a esta entrada un negocio de reparación de calzado; patético, ¿verdad? Seguramente ahora ya tendrán mejores oficinas. Pocas universidades del país pueden presumir ser un semillero de funcionarios, diputados y supongo que hasta senadores.
Fueron varios y no los voy a enumerar a todos. Pero vale señalar que el que fuera jefe de Prensa en el alemanismo, Raúl Peimbert, destacado periodista con varios premios recibidos en los Estados Unidos, ostenta en su currículum una licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad de San Luis Potosí (http://univision34.univision.com/tucanal/conductoresyreporteros/ article/2006-12-08/bio-raul-peimbert-conductores).
No fue el único, por esos años los hermanos Vázquez Cuevas ya destacaban en el mundo de la política y no podían andar por esos lodos sin un documento que los amparara. Fue por ello que, ni tardos ni perezosos, se consiguieron una licenciatura en la Universidad de San Luis Potosí. Con ello pudieron ser lo que son.
Claro, los egresados pueden defenderse y decir que, tan válida es una licenciatura en el sistema abierto, como en el escolarizado. Puede ser. Me parece tan legítima esa aseveración como la Maestría y Doctorado que Fidel Herrera realizara mientras era gobernador de los veracruzanos. Y es que, no se puede esperar legitimidad de una universidad que hasta en el lema se equivoca; en éste anota: “Por un ser humano incompleto, consciente de su incomplitud” (sic). La palabra correcta es incompletud o en todo caso incompletitud
(http://www.universidadabierta.edu.mx/).
No nos hagamos pendejos. Mientras muchos jóvenes en este momento están cursando estudios con tal de conseguir un grado académico y con ello lograr un trabajo que les remunere tanto esfuerzo, muchos sinvergüenzas andan de “huelepedos” de algún funcionario para que en el momento que su amigo, el funcionario, escale en la política, lo lleve a él de corbata. Y si se necesita un grado académico para obtener un puesto de director, subsecretario o secretario de Gabinete, ahí están esas universidades patito, tan espurias como las elecciones del 2006.
Parece ser que eso pasó con Daniel Lugo Carrasco, director de Bachillerato de la SEC, quien ahora es cuestionado por no tener terminada ni la prepa. No ha aparecido el funcionario en los medios para desmentir los rumores; seguro se lanzó de volada a San Luis Potosí para que le dieran un certificado de bachillerato y uno de licenciatura. Por los gasto no se debe preocupar, corren como viáticos, pagados por nosotros los veracruzanos.
Por ello, por estudiar en una universidad de esas, donde ni te enseñan la materia de ética, ni de civismo, donde no tienes que entregar resúmenes de nada, fue por ello que el Pipo Vázquez Cuevas dejó que Fidel Herrera hiciera en el estado lo que hizo. Porque el Pipo estaba en el Congreso aprobando junto con los priístas cualquier descabellado préstamo, cualquier ley hecha a modo, cualquier cosa que se le ocurriera al mesías de Nopaltepec.
Ahora el egregio licenciado Vázquez Cuevas busca ser senador. Lo merece, ha hecho todo lo posible por llegar a donde está; no le ha importado navegar por mares de vileza, ni le ha importado recorrer valles de abyección, es un ejemplo claro de lo que se puede hacer cuando no se tienen escrúpulos, cuando lo único que importa es que el dinero llegue al “haiga sido como haiga sido”. El puede decir, distorsionando el poema de Díaz Mirón: “Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan, mi pantano es de esos”.
Mientras tanto, los jóvenes universitarios se están organizando para que el gobierno estatal les entregue las becas que el gobierno federal les otorga mediante el programa de PRONABES.
Muchachos, no pierdan el tiempo; en este sistema político mejor salirse de estudiar y buscar a alguien a quien olerle el pedo, válgase la obscenidad. Para los interesados la universidad tiene sus oficinas en el 315 de la calle Jiménez en San Luis Potosí, San Luis Potosí. En Google Earth pueden encontrar bien la dirección. P.D. De los últimos egresados de esta célebre universidad están la diputada Anabel Ponce y el licenciado en Administración Pública, Arturo Bermúdez Zurita.