CUANDO ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR ESTABA EN LOS CUERNOS DE LA LUNA SU MÁS cercano perseguidor, Felipe Calderón, iba abajo por siete puntos porcentuales y pocos le daban esperanzas de alcanzar y rebasar al tabasqueño. Pero la serie de barrabasadas de éste hicieron el milagro y Calderón ganó por un pelo de rana.
En 2006, varios fueron los factores que tuvieron que ver con la derrota del Peje, pero sin duda la soberbia jugó un papel importante. AMLO se sentía tan seguro de ganar que comenzó a repartir Secretarías al grado que al interior de su equipo empezó el desgreñadero por los puestos claves. Mientras esto sucedía sus momios comenzaron a deslizarse de manera tan sutil que casi nadie se dio cuenta, mientras los de Calderón subían, paso a paso, la empinada cuesta.
Las últimas encuestas prácticamente le tronaron al Peje en la cara pero en lugar de enderezar el camino las descalificó (estás cuchareadas, dijo) y se lo llevó la tristeza.
El final fue de fotografía y lo que vino más adelante ya lo conoces lector.
Seis años después la historia se repite aunque con ligeras variantes: esta vez el puntero es el priísta Enrique Peña Nieto pero el margen que le lleva a su contrincante panista es de 16 puntos porcentuales. Esto es un mundo de puntos sobre todo si se toma en cuenta que los candidatos comenzarán su campaña dentro de cuarenta días y tanto Josefina Vázquez Mota como el Peje, tendrán poco margen de tiempo para remontar tamaña ventaja.
En 2006 Felipe Calderón fue avanzando a razón de un punto porcentual por mes y por eso pudo alcanzar y rebasar a su contrincante con apenas el 0.56 por ciento de la votación. Si Josefina Vázquez Mota quiere que se vuelva a repetir el milagro, tendrá que ganar 5 puntos porcentuales en tres meses (algo jamás visto) y que Peña Nieto de a tiro cometa babosada tras babosada.
¿Se puede remontar una ventaja tan grande en un tiempo tan corto? Por supuesto que sí, el problema es cómo, pero para ello los asesores de Chepina deben estar trabajando horas extras.
Una peculiaridad de la candidata panista es su propensión de luchar a contracorriente y vencer. Cuando sabe que tiene que sudar la gota gorda para alcanzar un objetivo, Chepina se encuentra en su elemento.
Quizá la única excepción fue la contienda interna donde siempre fue a la cabeza de sus adversarios, pero de ahí en fuera todo le ha costado.
Los asesores de Peña Nieto y el mismo mexiquense deben haberse dado cuenta que no tendrán un día de campo con Josefina como rival y mal harán si la desdeñan como también mal harán si la atacan con sevicia. El que sea mujer más que una desventaja es un punto a favor de la Vázquez Mota al que sabrá sacarle mucho provecho.
Uno de los momentos culminantes de la campaña serán los debates y ahí es donde Josefina, que es una gran polemista, puede subir como la espuma y revertir la desventaja.
Remontar 16 puntos porcentuales se antoja muy difícil, pero no imposible.
Veremos qué pasa en los próximos meses… veremos.